• RECONOCER ERRORES

     

    Cometer errores forma parte de nuestra vida, pero dependiendo de como actúes frente a esos errores creceremos y aprenderemos o nos quedaremos estancados. Podemos actuar de dos formas:

     

    1. Intentar esconderlo, culpar a otros o evadirlo. Actuar así trae malas consecuencias, porque no se aprende del fallo cometido y podrías caer muchas veces en el mismo error, además, interiormente pueden quedar secuelas de auto-culpa y frustración.

    Podemos engañar a la gente..., haciéndoles ver que somos "perfectos", pero jamás nos podremos engañar a nosotros mismos. No reconocer un fallo nos impide madurar y crecer como personas.

     

    Cuando se esconden cosas se limita la libertad, en cambio cuando son reconocidas y salen a la luz, hacemos consciente una realidad que puede ser modificada.

     

    2. Reconocer el error con humildad e intentar aprender de ellos. Actuar así es el principio del cambio. Además nos aportará tranquilidad. Si ignoramos un error y lo escondemos ¿cómo vamos a aprender?, en el momento en el que una persona se abre y es capaz de reconocer lo que hizo mal, todo se transforma.

     

    Aceptar los errores es de valientes, porque demuestra el coraje de enfrentarte a las consecuencias y posibles críticas exteriores. Reconociendo un error, éste se hace más pequeño y todo se ve desde otra perspectiva, así analizando la situación se aprenderá para la próxima vez.

     

    Muchos se enfocan tanto en complacer a las demás personas, en hacer lo que hace todo el mundo y en querer ser como todo el mundo, que no ven que cada uno tiene experiencias distintas y sentimientos distintos. Entonces, si las cosas van a pasar y si uno va a hacer algo, que sea porque de verdad lo siente, no influenciado por factores externos, además que dejas de ser quien eres realmente.

     

    Para qué tocar fondo y dejar que la situación empeore para darte cuenta de lo mal que estabas?. Aceptar lo que nos pasa como una oportunidad de crecimiento, porque de todo, por pequeño que sea, se aprende.

     

    "No hay que esperar que el tiempo te cambie, si no que uno cambiar en el tiempo".

     

    ¿Quién ha dicho que los errores no duelen? Pues claro que duelen. Y afectan mucho. Se arruga el ego, porque no te gusta no conseguir el aplauso, se tambalea la ilusión por la onda expansiva del no querer aceptar la equivocación y se instala el miedo llenándote de dudas, sacúdete de todo eso y míralos de frente, cambia de una vez esas viejas costumbres y re-invéntate, vuelve a empezar, repara el daño hacia a ti y al otro.

     

    La vida te enseña y tú debes avanzar, evolucionar no in-solucionar.

    NOTA: Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el pensamiento de Colina Online SpA.